Mi esposo y yo tomamos el reto de Desafío de Amor. Cada semana que salimos ha sido algo refrescante para nuestro matrimonio. El encanto de poder salir a una cita romántica, primero se esfumo al pensar que hacer con nuestro niño pequeño de apenas dos anos. ¿Quien lo va a cuidar? ¿A que horas saldremos? ¿Lo cuidaran en casa o lo cuidaran en su hogar? Y se es así, ¿Se desequilibrará su horario de dormir? Luego, comenzamos a preocuparnos, ya que el sufre de alergias y tiene que seguir una dieta rígida sufriendo mucho malestar cuando esta no se sigue. Ante tantas preocupaciones sobre el niño, rápidamente nos desanimamos pensando que este desafío tal vez no era muy posible para una pareja criando un niño pequeño con una salud tan frágil.
Pero, ¿Que pasaría con nuestro matrimonio, si desde ahora le daremos toda la prioridad a nuestro pequeño y poco a poco el llegara a tomar el escenario de nuestra vida y nuestra relación matrimonial se va en segundo plano? La imagen de muchas parejas con las cuales he conversado en consejería matrimonial, se me presento claramente mostrando la tragedia familiar que sucede cuando los niños toman primer plano en el hogar y el matrimonio se queda a tras.
Aunque nos llenamos de alegría al ver a nuestro niño crecer y cada paso de aprendizaje que vemos que él toma nos entusiasma, entendemos que aunque queremos provechar a lo máximo este tiempo – es un tiempo limitado. El crecerá, eventualmente se ira de la casa a estudiar, se casara, tendrá hijos, vivirá una vida independiente de nosotros. Y que pasa con nosotros. Al final del día, quedamos mi esposo y yo. Además, en que tipo de hogar crecerá el si mama y papa andan solo preocupados de los problemas hogareños y les carece el romance, la felicidad, energía, pasión, amor, vida.
Al hablar un poco sobre esto, mi esposo y yo nos dimos cuenta que al fin del acabo la mejor manera de proteger a nuestro hijo, es protegiendo a nosotros mismos. Si, nos damos tiempo como pareja, estaremos felices. Si estamos felices, el continuara disfrutando de un hogar donde la armonía y paz reinan. Y en dicho hogar, el será libre de crecer, estudiar y tomar las oportunidades que este país le ofrece. Si anda preocupado por los problemas que ocurren en el hogar por que papa y mama andan disgustados, la depresión y ansiedad pueden ocupar su alma y estas lo pueden llegar a esclavizar limitando el provecho que le pueda tomar a estas oportunidades.
Así que salimos y nos gusto mucho. Salimos de nuevo y nos encanto. En esta segunda cita, disfrutamos de una cena muy romántica en un restaurant en downtown. El detalle de salir y apartar tiempo para uno nos vitaliza. Pudimos hablar y soñar un poco sobre planes que quisiéramos realizar en el futuro. Luego pudimos disfrutar de un concierto el cual estuvo espectacular. La verdad es que es muy rico poder salir con tu esposo y disfrutar tiempo con el. La inversión que hacemos al alimentar el matrimonio, es algo que disfrutamos nosotros como pareja, pero algo que también nuestro hijo podrá disfrutar. Si no lo has tomado, anímate a participar en el reto, Desafío de Amor y regresa la pasión a tu matrimonio.